viernes, mayo 19, 2006

Vámonos a la discooooo

¡Venga chicos! Un empujoncito más y ya estamos de fin de semana. Y luego lunes, y luego martes, y luego miercoles... Aaaaayyyy que previsible es el tiempo. Estamos dando vueltas siempre a lo mismo. Como en los cuentos, cuando el protagonista se pierde en un bosque y pasa al lado de la misma piedra 100 veces hasta que se da cuenta de que está andando en circulos.

Pero bueno, quedemosno con lo bueno, y seamos felices en la inconsciencia.


Así es, queda el viernes y luego sábado. ¿Y que hacemos un sábado? Pues consumir como posesos, porque nos da la impresión de que es el único dia que podemos ir a las tiendas, a pesar de que nos rascamos la figa toda la tarde en el sofa, viendo horteradas en la tele.


Pero esta vez, no quiero hablar del consumismo. Sino de la inocencia.


La inocencia que me rodea todos los sábados a las 6 de la tarde en el metro. Las portadoras de esa inocencia son las chiquillas de 15 años, que me van con la botella de CocaCola llena de calimocho.


No teniendo suficiente con compartir sus fluidos bebiendo a morro, les encanta hacerse las borrachas, por lo menos más de lo que están. Cuando son más de tres, se ponen una en cada punta del vagón y se gritan unas a otras.

Pero la botella de CocaCola no es el único requisito para ser una cañera madrileña de nuestro tiempo. La moda tiene que ir con ella sin duda; empezaré por abajo:
  • Zapatos de chúpame la punta, de color negro o rosa furcia. Cuanto más les estruja los dedos de los pies, mas glamourosas.
  • Pantalón blanco, ajustado, de campana, a poder ser con los bajos susios y rotos; o miniminifalda de picos (sospecho que la minifalda sean los propios pantalones, que de tanto machacarse los bajos con los tacones, se ha quedao en ese cachillo de tela).
  • Camisetilla de tirantes, de color rosa o parecido, enseñando bien la pechuga.
  • Collar de perlas falsas, gordas de plástico (aunque esto solo es una moda pasajera, un dia de estos se sustituirá por una morcilla porque será de lo más IN).
  • Pasemos del maquillaje, no me atrevo a comentarlo.
  • Y por fin. Lo que más me gusta. ¡El pelo! Ese peinado no peinado. Hace un tiempo se puso de moda el despeinado. Una cola mal hecha. Esto ya sobrepasa todo lo que me pueda imaginar.
Así mirandolo todo junto, intento introducirme en sus mentes. Los pantalones rotos con el despeinado, tiene un claro efecto en ellas. Creo que piensan que como no se peinan y no se cosen los bajos son de lo menos pijo que hay.

¡¡Son unas pasotas, osea te lo juro!!


No quiero para nada burlarme de ellas. Y para demostrarlo voy a reproducir una conversación típica, que destroza el mito de que son unos culos prietos preocupados por el buen gusto, como el ciudadano medio piensa del típico pijo.

- Jodeeer tiaaaaaa. (es importante alargar los finales de frase)
- Que te pasaaa tiaaaa.
- Naaaaa, que el Charly no me ha llamadooo.
- Pero si te llama siempreeee.
- Yaaaa. Pero es que mi padre me castigó sin movil durante dos horas. Y como no le daba toques, el tio se ha enfadaooo.
- Bueno tiaaa. ¿Sabes lo que te digooo? Que le mandes a tomar por culo, y que le chupe la poya otraaaa.
- Pues si tiaaa. Estoy hasta el coñoooo. Se enfada por unas gilipolleces...
- La próxima vez que se la chupes se la muerdes.

Míralas que monas ellas. Tan jovencitas y virginales. Con su botellita de CocaCola, que comparten como buenas niñas.


La Greis

3 Comentarios cutres:

Anonymous Anónimo dice...

xD un documental de la 2 xD

LuisGP82

19/5/06 01:57  
Anonymous Anónimo dice...

Te puedo decir desde la otra ciudad que las quiceañeras se parecen mucho en todos lados. Lo que aquí yo diferenciaría dos clases de quinceañeras:

-Las que llevan aún plataformas (que yo pensaba que eso estaba más que out) y pantalones blancos o rosa claro, siempre de cintura baja y con una forma que hace que parezca que tienen unas piernas el doble de gordas (nunca lo je entendido) y el peinado es una coleta alta de pelo largo y pendientes de aro.

- Las que llevan tacones de aquellos en que piensas que tú no aguantarías ni 5 minutos, generalmente en forma de bota, y falda corta (con volantes a ser posible) y un top escotado con sujetador con relleno. La cara de "soy mayor" es el accesorio imprescindible, aparte del bolso que regalaban con alguna de las revistas que se leen a esa edad.

Lo que yo constato de todas maneras es que viendo a los chicos y chicas de hoy, que salen y se emborrachan desde los 13 años, me dan pena. Creo que se están perdiendo una parte importante de ser niño/joven, que es la edad de ser infantil, de ser cándido. Ahora la presión de haber tenido relaciones sexuales y de estar "ideales" a cualquier hora es una manera de perder ese tiempo de niñez que yo recuerdo con cierto cariño.


Por cierto y después del monólogo, un pequeño comentario sobrele gato suicida del vecindario. Lo que lleva a este gato a tirarse se conoce como "síndrome del gato aviador" y se da cuando un gato se queda mirando algo y se olvida que se encuentra en el borde (que puede ser el borde de una mesa si se cae no pasa nada, o el borde del balcón, que le resta una de las 7 vidas) (Aunque me pregunto si las vidas de los gatos serán como las vidas de los videojuegos, que podías ir recuperando).

22/5/06 01:23  
Blogger llum a l'ull dice...

Asi me gusta juli.
Esto si es un comentario en condiciones. Ya estas preparada para tener tu propio blog si es que no lo tienes ya.
Yo te pondré tambien comentarios tan guays como los tuyos.
Yo me acuerdo cuando tenia 13 años y nos reíamos juntas de tonterias super gordas, pero eramos niñas sanas, sobretodo sanas de mente.
Besitos.

22/5/06 22:49  

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